UNOS OPINAN Y OTROS OBEDECEN

Dicen, quienes verdaderamente conocen de las interioridades que se manejan a los más altos niveles del poder político en México, que el regreso a nuestro país del general de división Salvador Cienfuegos, ex secretario de la Defensa Nacional, fue motivada, pura y simplemente, como consecuencia directa de las ingentes presiones a que fue sometido el gobierno de la 4T, de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), por parte del poder que ejercen – desde las sombras que le cobijan – los integrantes de la cúpula militar, quienes sostienen y alientan la orientación política del régimen.

Para algunos, los más avanzados en el análisis de las verdaderas fuentes del poder político en nuestro país, señalan que, mientras que unos, obedecen las órdenes de su comandante en jefe, otros, los más, que se mueven desde el entorno de sus respectivas sombras burocráticas, opinan, y producen con sus decires verdaderos artilugios, cuyas consecuencias son tangibles para todos, especialmente, en estas horas histórica por las que atraviesa México.

Grandes, en todo caso, tienen que haber sido las presiones a que fue sometido en gobierno de AMLO, como medida para alcanzar, con éxito – como quedó demostrado – las negociaciones que, aparentemente, fueron impulsadas por el canciller Marcelo Ebrard, quien contó con el apoyo de Alejandro Gertz Manero, Fiscal General, para obtener, de la forma en que se obtuvo, el retorno al país del militar de la más alta graduación que ha sido detenido y sometido a proceso en tribunales de los Estados Unidos de América.

De conformidad con la información disponible, se dice que la juez Carol Bagley Amon, del circuito de Brooklyn, en Nueva York, recibió del representante de la fiscalía Seth du Charmé, la petición de desistimiento de los cargos que obraban en el proceso en contra del general Cienfuegos, en dicha corte.  Dicha solicitud se elaboró a petición expresa del Fiscal General de los Estados Unidos de América, William Barr, quien arguyó sustentarla del balance de intereses que la medida operaría en beneficio de la relación bilateral.

Se da por descontado que, a su regreso al país, justamente, el miércoles 18 de noviembre, el general Cienfuegos quedará sometido a la apertura de una carpeta de investigación, misma que, la propia Fiscalía General de la República, supuestamente, abriría, una vez que disponga del acervo que en dicha materia le sea proporcionada por la Fiscalía General de los Estados Unidos de América.

El precedente que se abre para el derecho positivo estadounidense con el desistimiento en favor del general Cienfuegos, marca un hito en la materia, sobre todo, si se considera la validez de los criterios que fueron esgrimidos por las partes contratantes, para “tumbar” un proceso, a todas luces elaborado en buena y debida forma (considerando para ello, exclusivamente, la legislación vigente de nuestro vecino del norte).

Por lo que respecta a México, si partimos del supuesto del alto porcentaje de impunidad con el que se maneja la justicia en nuestro país – 95% -, aparentaría como difícil, por no decir imposible, llevar a tribunales a un general de cuatro estrellas, bajo los mismos cargos que le fueron imputados en los estrados de nuestro vecino del norte.

Los mismos malosos de siempre, a quienes nuestro primer magistrado no baja de fifís, han dejado correr el rumor de que AMLO no ha reconocido aún la victoria electoral del candidato demócrata a la presidencia, Joe Biden, como una deferencia a su nuevo mejor amigo, el ahora derrotado primer mandatario Donald Trump, con quien desarrolló – dicen los mismos chismosos – una extraña empatía, la cual ahora rinde, una vez más, sus frutos.

¡Nos salvamos!

 

 

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