Senado México

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¡ CÁSPITA !

Nunca mejor empleada la expresión de extrañeza que enmarca este artículo, sobre todo, si para ello se determinan los reales y verdaderos alcances de la nueva iniciativa que comienza ya a perfilarse dentro de los corrillos políticos de la Cuarta Transformación (4T) en el sentido del supuesto revolcón del cual será objeto, nada más y nada menos que, uno de los tres poderes que conforman la Unión.   En el presente caso, se trata del Judicial – supuestamente – parte integrante del sistema de equilibrios y contrapesos que garantizan la gobernabilidad democrática de México.

A decir verdad, la modernidad democrática, tal cual fuera tarareada por sus principales propulsores, nunca llegó a materializarse en los diversos estrados de la administración de justicia del país, incluidos en nuestro análisis, por supuesto, los tres niveles de gobierno. Modestia aparte, en la obra: “Cleptocracia” (Cleptocracia by Ignacio Gutiérrez Pita) de mi autoría, publicada por Amazon/ Kindle en 2018, se abordaron, entiendo yo, con amplitud, las incidencias en el entorno de la aplicación de la justicia y los retos para abatir, cuanto sea posible, el ingrato registro del 98.5% de impunidad que prima en la actualidad, y con el que, a paso de tortuga, avanza nuestro país en dicha materia.

Otra elemento que, de una u otra manera, ha suscitado la certera embestida de los principales representantes de la 4T en contra de quienes integran la cúpula del Poder Judicial, tiene que ver con la negativa tácita de éstos para acogerse a la disciplina de austeridad que viene siendo esgrimida por quienes hoy por hoy ostentan el manejo de la chequera gubernamental. En dicho sentido, dicen quienes de esto saben que al presidente López Obrador (AMLO) no le pareció que las altas instancias judiciales arguyeran, por supuesto en su propio beneficio, que los ingentes recursos públicos por ellos manejados pudieran llegar a ser afectados como consecuencia del borrón y cuenta nueva que se pretende aplicar en el proceso de adelgazamiento del abultado vientre del sector público federal.

Sin embargo, para todos aquellos – como es mi caso -, que no confiamos en AMLO, sabedores de que ha comenzado – en medio de su inmensa prisa – sus seis años de gobierno, imbuido en una carrera frenética en pos de lograr ser elevado a los altares de los padres de la patria, el diagnóstico puede no cuadrar a raja tabla en la órbita del pensamiento lopezobradorista. El presidente por vía de interpósita persona, en el presente caso, uno de sus principales alfiles en el Senado, Ricardo Monreal, se lanzó, con toda la fuerza que le ha sido posible alcanzar (gracias a los treinta millones de votos que le avalan), en contra de los últimos reductos que garantizan el sistema de equilibrios y contrapesos que gobiernan a la federación, es decir, se guardará para si y para los intereses de su proyecto político nada más y nada menos que la autonomía de dicho alto órgano del estado.

Es de suponer que el ambicioso proyecto lopezobradorista mismo que, con toda seguridad será aprobado por el órgano legislativo – cooptado a ultranza por los partidarios de AMLO – incluye, por una parte la ampliación en número de sus actuales integrantes que pasarían de once a dieciséis ministros, cinco de los cuales estarían abocados a una sala específica en favor de la lucha en contra de la corrupción; y por otra, cercenar su propio órgano de gobierno, es decir, el Consejo de la Judicatura Federal, el cual sería sustituido (imagino yo) por otro obsecuente, aquiescente y complaciente, logrando con lo anterior, algo que, a todas luces parecería imposible: la cuadratura del círculo a imagen y semejanza del modelo vigente durante todo el mandato del Ancien régime.

A pesar de que, desde la perspectiva de los principales órganos de gobierno, no surgiría oposición calificada a los mandatos del nuevo Redentor de México, me parece que, a estas alturas del paseo, la sociedad civil organizada y vituperada por el propio AMLO – que la distingue como fifí – deberá desempeñar el rol que le corresponde, atajando cualquier intento de hit del hombre al bate, cerrando la entrada con tres out y sin ninguna anotación posible.

¡ A Jugar !