México en el contexto de su relación bilateraln con EUA y países de Cantroamérica

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MIGRANTES CENTROAMERICANOS

Mucho se ha escrito – y se seguirá haciendo – en el entorno de la historia verdadera de los indescriptibles sufrimientos acaecidos en contra de los migrantes centroamericanos que surcan nuestro territorio nacional, mayoritariamente, con las expectativas de hacer realidad el “sueño americano” entelequia que, dicho sea de paso, ciega a unos y obnubila a otros.

La verdad sea dicha, para esos cientos de miles de nacionales de países como Guatemala, El Salvador y Honduras, por enunciar a aquellas naciones más singulares de nuestro entorno geográfico, caracterizadas por favorecer la expulsión de connacionales, supuestamente, por causas de “fuerza mayor” que, la verdad sea dicha, en lenguaje vernáculo, podríamos traducir con el término: inminente peligro de muerte, cruzar por el vasto territorio de México, les implica adentrarse en una de las mayores aventuras de sus respectivas existencias, sin valorar para ello, diferencias tales como, sexo, edad o condición civil y/o religiosa.

En todo caso, concurre como rasgo distintivo para todos,  pertenecer a los estratos socio-económicos de mayor vulnerabilidad dentro del ciclo vital de las naciones que les dieran origen.

Y, aunque, eso sí, subsisten infinidad de voces que resuenan a lo largo y ancho del vasto territorio americano, es bien sabido que, por sus efectos, poco o nada han contribuido a que dicho fenómeno migratorio pueda ser abordado, en serio, a la hora de anteponer la salvaguardia de los derechos fundamentales de esos nuevos trashumantes, quienes subsisten, y lo seguirán haciendo – lamentablemente -, bajo la amenaza creciente de la vulneración de su integridad física, e incluso, hasta podría llegar el caso de perder la vida.

Para todos aquellos que integramos mi generación dentro del servicio exterior y que, de una u otra manera, tuvimos cercanía con la subregión geográfica más próxima a nuestros afectos, y quienes además procuramos – sin alcanzar los objetivos – portar el estandarte que considera a los nacionales de los países del área centroamericana como si realmente fueran hermanos fraternales, en la práctica, fracasamos en el intento y lo seguiremos haciendo mientras suceda lo que ha venido aconteciendo en la administración de la 4T enarbolada bajo el designio del presidente Andrés Manuel López Obrador AMLO, ahora convertido en cancerbero mayor de su” nuevo mejor amigo”, el presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, quien, conjuntamente, con los halcones que sustentan su administración, pontifica en el entorno de la política migratoria de nuestro país (por supuesto, bajo el influjo del chantaje disfrazado bien conocido por todos).

A pesar de estar convencidos que el ejercicio indebido de aspectos fundamentales de nuestra propia soberanía nacional, como es el caso de la política migratoria, resulta nugatorio en términos del contexto de la relación bilateral, no podemos, ni debemos soslayar el hecho real de la asimetría característica de nuestra posición frente a la de la primera potencia mundial, bajo cuya actual dirigencia política nos acecha, un día si, y otro también, con los mismos ojos imperiales característicos de la guerra de 1847 en la que, como es de todas conocido, prácticamente nuestro país fue dividido por la mitad.

El haber enviado a quienes a partir del mes de mayo de 2019 integran la Guardia Nacional GN, a impedir, en el borde de la división fronteriza con Guatemala, la irrupción desordenada de una caravana de migrantes hondureños, los cuales, bajo la consigna de viajar hacia el país del sueño americano, a través del territorio de México, implica un grave error histórico del cual, tarde que temprano, deberemos de arrepentirnos.