MALANDRO SUCIO

“Perdimos a México” con esta lacónica expresión José Miguel Vivanco, Director de la División de las Américas de la organización Human Rights Watch enunció lo que para muchos – y me incluyo en esa grande y diversa mayoría de opinadores internacionales – representó el giro de ciento ochenta grados ordenado por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) a su representante en la reunión de cancilleres del “Grupo de Lima”, celebrada recientemente en Perú, en donde fue abordada la posición que deberán asumir los gobiernos integrantes de dicho mecanismo con respecto a la inminente asunción del segundo mandato (supuestamente constitucional) del dictador bolivariano Nicolás Maduro, a quien por cierto, sus conciudadanos denominan con el epíteto que sirve de título al presente artículo y cuyo significado vernáculo explica, por si mismo, el nivel de rechazo con el que la población venezolana intenta alzar la voz (para ser escuchados) por una comunidad internacional que aparenta ceguera y sordera crónicas, como ha sido perfectamente ilustrado por esa nueva izquierda mexicana representada por el partido MORENA.

Aún y a pesar de los intentos por lavarle la cara al régimen que nuestro canciller Marcelo Ebrard enunciara públicamente en el marco de la XXX Reunión de Embajadores y Cónsules en pleno desarrollo en la capital del país, sus palabras siguen sonando vacías y huecas, si las contrastamos con los casi tres millones de refugiados que han migrado desde el suelo patrio venezolano hacia distintos puntos de la geografía continental, como es el caso concreto de Colombia, país en el cual me encuentro actualmente y desde el cual observo, puntualmente, como cada día se internan en el territorio nacional de esta generosa nación cientos de miles de refugiados en un vano intento por superar las condiciones prevalecientes en donde la escasez y la ausencia de soluciones representan el tema de mayor actualidad en el día a día de todo el pueblo venezolano.

¡Hurra por el Peje! Imagino estarán ensalzando sus adlateres, como son los casos concretos de Martí Batres (senador) o del soez (diputado) Gerardo Fernández Noroña, éste último, incluso anunció que viajaría a Caracas el próximo jueves 10 de enero para hacerse presente en la entronización del sátrapa mayor (al que considera como su cuate), además de dirigente del Foro de Sao Paulo, Nicolás Maduro.

A pesar de que quienes ahora manejan los hilos de la política exterior enuncian como congruente nuestra postura en dicha materia, no podemos ni debemos soslayar que, detrás de la misma se estarían ignorando a los millones de damnificados causados por la cleptocracia gubernamental instaurada en el Palacio de Miraflores, en Caracas, la cual ha llevado hasta límites insospechados a una nación, otrora próspera y orgullosa, poseedora, además de infinitas riquezas nacionales, y de las reservas de petróleo más abundantes del mundo.

¡Muy mal comienzo de gobierno señor López Obrador! Pero se vale corregir.

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